jueves, 10 de junio de 2010

Contaminación hídrica

Se entiende por contaminación del medio hídrico o contaminación del agua a la acción o al efecto de introducir materiales o inducir condiciones sobre el agua que, de modo directo o indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación a sus usos posteriores o sus servicios ambientales.

Clases de contaminantes
Los contaminantes se dividen en tres grandes tipos: químicos, biológicos y físicos
• Los contaminantes químicos son aquellos que alteran la composición del agua y/o reaccionan con ella.
• Los contaminantes físicos son los que no reaccionan con el agua, pero pueden dañar la vida en el ecosistema.
• Los contaminantes biológicos son organismos o microorganismos, que son dañinos o que se encuentran en exceso (plagas, como los lirios acuáticos, de rápida propagación).

Principales contaminantes de las aguas
• Compuestos orgánicos biodegradables
• Sustancias peligrosas
• Contaminación térmica
• Agentes tensioactivos
• Partículas sólidas en suspensión
• Nutrientes en exceso: eutrofización
• Gérmenes patógenos
• Sustancias radioactivas
• Las mareas negras y los vertederos de petróleo
Las mareas negras son recubrimientos erráticos de hidrocarburos en la superficie del océano, producidos por el vertido accidental de petróleo o gasolineras desde barcos transportadores o instalaciones petroleras, que provocan la contaminación de aguas y playas.

Distintos orígenes de los vertidos de petróleo
Anualmente más de 3 millones y medio de toneladas de petróleo (casi el 0,1% de la producción mundial) contaminan el medio marino. En realidad, solamente alrededor del 50% de este crudo procede de petroleros, a menudo barcos pequeños y anticuados. El resto, proviene de tierra firme. Esta última mitad llega al mar a través de las aguas y vertidos residuales (un 20% de origen urbano, otro 20% industrial y a través de la atmósfera el 10% restante).
Vertidos accidentales aparte, los petroleros arrojan anualmente y de forma deliberada más de un millón de toneladas de crudo en las operaciones de lavado de sus tanques. Tradicionalmente, dicha práctica consistía en bombear agua y arrojarla –mezclada con las impurezas de los tanques- de nuevo al mar, antes de volver a cargar crudo. En la actualidad puede realizarse una limpieza menos agresiva: el lavado a chorro con petróleo crudo a alta presión procedente de la carga del propio barco. Esta nueva técnica puede efectuarse durante el proceso de descarga, a fin de evitar aquella importante fuente de contaminación. Las pérdidas accidentales de petróleo aportan un volumen global de unas 100000 toneladas de dicho material a los océanos a lo largo del año. Por otra parte, los vertidos de petróleo, provocados por accidentes como la explosión en 1979 del Campeche en la costa mexicana, a consecuencia de la cual se vertieron cerca de 400000 toneladas de petróleo, o el anterior (1978) hundimiento del Amoco Cádiz en el canal de la Mancha, así como el accidente ocurrido en 1989, del Exxon Valdez frente a las costas de Alaska, son fenómenos de gran espectacularidad.
El agua como el elemento más importante de la vida



El agua es junto con el aire lo más importante para la vida, pero muchas veces la contaminamos tanto que deja de ser útil para tornarse nociva para la salud.
La contaminamos de distintas maneras, cuando arrojamos desechos orgánicos, que llevan consigo virus, protozoarios, bacterias y parásitos. Esos desechos los degradan las bacterias, pero las bacterias, necesitan de oxígeno y si gastan mucho oxígeno, pueden matar otras formas de vida acuática.
Cuando llegan materias inorgánicas, ácidos tóxicos, como cromo, plomo, etc., la envenenan.
El exceso de nutrientes vegetales hace crecer muchas plantas que después mueren y es otra fuente contaminante. Las sustancias químicas orgánicas como, plásticos, plaguicidas, petróleo, se agregan a las partículas insolubles del suelo, a las sustancias radioactivas, que pueden producir cáncer, o trasmitir defectos a su descendencia encontrando en el agua el medio de transporte ideal.
Introducir aguas calientes en cantidades grandes, mata la vida acuática, habría que tirar agua fría para contrarrestar la temperatura, o hacerla pasar por condensadores para irla enfriando. Las fábricas, los vertederos de aguas negras, que llegan por tuberías, o zonas, como tierras de cultivo, donde se vierten sustancias químicas, que luego llegan a las corrientes de agua, o a las aguas subterráneas son otra fuente de contaminantes.
Los ríos en situaciones normales, es decir, si no se le vierten muchas cantidades de contaminantes, con la corriente vuelven a recuperarse, pero cuando hay seca o corre poco, la recuperación no es tan rápida.
Se pide a los responsables de fábricas, cultivos y otros, que antes que viertan las sustancias, traten esos desechos, en piletas o pueden plantar árboles entre sus campos y la fuente de agua. La prevención es lo que da más resultado con el tiempo.
Los lagos, se pueden dragar para sacar la suciedad. La mayoría de las costas están contaminadas, esto va a traer consecuencias que aún ni pensamos.
Que esa frase “el océano es el basurero del mundo” no se haga realidad.


Importancia del problema
Los ríos, lagos y mares recogen, desde tiempos inmemoriales, las basuras producidas por la actividad humana.
El ciclo natural del agua tiene una gran capacidad de purificación. Pero esta misma facilidad de regeneración del agua, y su aparente abundancia, hace que sea el vertedero habitual en el que arrojamos los residuos producidos por nuestras actividades. Pesticidas, desechos químicos, metales pesados, residuos radiactivos, etc., se encuentran, en cantidades mayores o menores, al analizar las aguas de los más remotos lugares del mundo. Muchas aguas están contaminadas hasta el punto de hacerlas peligrosas para la salud humana, y dañinas para la vida.
La degradación de las aguas viene de antiguo y en algunos lugares, como la desembocadura del Nilo, hay niveles altos de contaminación desde hace siglos; pero ha sido en este siglo cuando se ha extendido este problema a ríos y mares de todo el mundo.
Primero fueron los ríos, las zonas portuarias de las grandes ciudades y las zonas industriales las que se convirtieron en sucias cloacas, cargadas de productos químicos, espumas y toda clase de contaminantes. Con la industrialización y el desarrollo económico este problema se ha ido trasladando a los países en vías de desarrollo, a la vez que en los países desarrollados se producían importante mejoras.


Posibles soluciones
Todos sabemos que el agua es un elemento y una de las necesidades más importantes para los seres humanos; sin embargo, continuamos contaminándola y desperdiciándola sin ningún tipo de control.
Sin embargo, donde hay vida siempre hay esperanzas... La experiencia acumulada durante varias décadas de utilización de tecnología convencional para el tratamiento de lechos percoladores y lodos activados, permitió llegar a la conclusión que estos métodos no son técnica ni económicamente adecuados para poblaciones de escasos habitantes por sus elevados costos de construcción, operación y mantenimiento.
Una nueva solución a ese inconveniente aparece en el campo biotecnológico. Combinando conocimientos de ingeniería y de ecología, se diseñan ecosistemas artificiales para detoxificar y purificar las aguas residuales. Estas plantas de tratamiento naturales, son copiadas de los ecosistemas llamados humedales, son movidos por la energía contenida por la luz del sol (fotosíntesis) y en las moléculas de los contaminantes.
En el proceso de tratamiento, los residuos se transforman y se reintegran al ambiente en forma no agresiva. El agua ya purificada se puede reutilizar en la producción de forrajes, madera o en acuicultura.
De esta manera, los efluentes cloacales durante muchos años fueron un problema sin solución técnica definitiva, además de ser muy caros y de golpe aparece una solución simple, barata, sin mantenimiento, sustentable en el tiempo y hasta se puede convertir en un recurso productivo de algo rentable.
En la Argentina, se está comenzando a utilizar este proceso, no a gran escala pero ya se están realizando experiencias... La laguna de Chascomús, en la Provincia de Buenos Aires, pierde dos centímetros de profundidad al año. Popular, entrañable, castigada por las inundaciones, víctima de la contaminación por los desechos cloacales que recibe, no se encuentra sola en su desdicha. Adela, una laguna cercana, corre la misma suerte. Las dos forman parte de un sistema conocido como las encadenadas de la depresión del río Salado.
¿Qué solución se les puede encontrar para limpiarlas? La solución está en aplicar la biotecnología al importante campo de la ecología, tan íntimamente relacionado con la posibilidad de conservar un medio ambiente amigable. Limpiar las aguas es apenas uno de sus aspectos. La biotecnología ambiental tiene como objetivo la protección y la restauración de la calidad del ambiente.
La laguna tiene una planta de purificación convencional, de tratamiento primario, que utiliza metodologías físico-químicas para sacarle la parte más gruesa de sus contaminantes. Pero, instalada en los años 70, no es suficiente. Algunos nutrientes como el nitrato y el fósforo permanecen en el lugar y se suman a los que existen en las aguas.
Se descubrió que la instalación de una nueva estructura fácil de manejar, económica y de bajo costo, entre la planta purificadora convencional y las aguas de la laguna podría resolver el problema.
Comenzarían a utilizarse plantas (vegetales) flotantes que purificarían la superficie de un modo ecológico. Eso permitiría aliviar a la laguna y contribuir a la salud de los peces y de los seres humanos.
Cuando se concrete la instalación de esta estructura, será la primera planta en la Provincia de Buenos Aires, biotecnológica para el tratamiento de aguas residuales. Y cuando funcione, las aguas volverán a oler a limpio sin la necesidad de haber instalado costosas máquinas con motores y burbujeos molestos.
El hombre tecnológico despreció la naturaleza; explotó sus recursos y la contempló desde la ventana. Hay que cambiar esa mentalidad. Somos la naturaleza... Sería bueno recordar los párrafos de la carta que el Jefe Seattle de la tribu Suwamish le escribió al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, en 1855 y donde expresa que: "Los ríos son nuestro hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos... Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios"... No lo olvidemos.

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